Cinco días de total libertad en una de las playas más bellas del país. En el programa, solo aquello que le apetezca: baños y largas caminatas sobre la arena, kayak, snorkel, paddle surf o windsurf, tenis y voleibol en tierra, o nada en absoluto, un libro a la sombra de las palmeras. Los tres restaurantes del hotel alternan generosos bufets y cenas a la carta (italiana o japonesa), con bebidas locales siempre incluidas; el spa y su piscina completan el cuadro. Los aficionados al surf encontrarán en Tamarindo, pueblo vecino, uno de los sitios más reputados del Guanacaste.
Excursiones a la carta desde el hotel (costo en el sitio): excursión de snorkel, catamarán al atardecer, estuario de Tamarindo...